El Mundo Perdido (Parque Jurásico II )

Autor: Michael Crichton
Editorial: Plaza y Janes

Continuando la reseña de Parque Jurásico nos adentramos en una secuela que ata los posibles cabos o agujeros que pudiera tener su anterior entrega.

Continuación de Parque Jurásico, esta obra retoma los aspectos más inquietantes de la trama original y logra una narración tan emocionante como sólo el talento del autor podía conseguir. En la isla de Costa Rica donde la pesadilla comenzó, se encuentran varios cadáveres de dinosaurios. El paleóntologo Richard Levine organiza una expedición y consigue que Ian Malcolm, uno de los pocos hombres que conoce lo que realmente ocurrió en aquella isla remota, colabore en la arriesgada empresa. Como es sabido, esa isla fue el verdadero “laboratorio” del parque, donde los dinosaurios eran “fabricados” y criados sin ningún criterio científico por los responsables  de una empresa cegada por los intereses económicos. Ahora las consecuencias de tales manipulaciones son pavorosas: los dinosaurios se han vuelto violentos e impredecibles y amenazan con extender su salvaje hegemonía a todo el planeta.

Usando las posibles fallas en la parte más técnica de la trama de Parque Jurásico nos adentramos en una obra que iguala al original creando algo nuevo, y sin perder el aire de aventura, que intencionalmente, construyó Crichton para esta entrega como un homenaje a El Mundo Perdido de Arthur Conan Doyle, de quien se consideraba un gran admirador y era uno de sus modelos a seguir como escritor.

Empezamos con el único personaje que repite de la novela anterior, Ian Malcolm, dando una conferencia en San Diego, donde se encuentra por primera vez con el paleontólogo Richard Levine. Levine empieza a incitar a Malcolm con una serie de extraños sucesos a lo largo de la costa atlántica de Costa Rica, donde criaturas aberrantes aparecen muertas medio enterradas en la arena, y destruidas en escasas horas por las fuerzas militares del gobierno costarricense. 

Ambos personajes comienzan entonces una larga investigación que les lleva a las Cinco Muertes, una serie de islas donde se rumorea que todo el que se acerca desaparece. Se empieza a fraguar una expedición a una de las islas que más interes despierta en ambos científicos, isla Sorna. Es, entonces, cuando Levine desaparece en un acto de imprudencia de visitar la isla solo y sin equipamiento.

Malcolm no tarda en viajar a Costa Rica para encontrar a Levine. Una vez en la isla se encuentran con dinosaurios viviendo en un ecosistema cerrado, demasiado perfecto para Malcolm, quien no tarda en descubrir que esta isla era el emplazamiento que usaba Ingen para crear a gran escala los dinosaurios que más tarde serían transportados a Nublar.  De esta forma Crichton transforma uno de los agujeros argumentales de su obra anterior para indagar en una trama nueva, pues como bien dice Malcolm en cierto punto, isla Nublar era demasiado “limpia” ya que la clonación no esta excenta de fallos y tiene una tasa de error muy alta que no se veía en Parque Jurásico.

No tardan en producirse los contratiempos cuando Dogson, un científico y empresario  rival, ya visto en Parque Jurásico como causante indirecto de que el parque sucumbiera a los dinosauriso, aparece en la isla con la firme convicción de llevarse a todos los dinosaurios para así poder ganar millones convirtiendolos en trofeos de caza para millonarios aburridos de matar tigres y leones.

El enfrentamiento entre Dogson y el resto de personajes se hace de forma puntual, apenas en tres o cuatro ocasiones se encuentran de forma física, pero no por ello deja de tener una carga muy importante en la trama al ver como los animales se adaptan de forma violenta a la intromisión de Dogson al punto de afectar a Malcolm y los suyos, como en la famosa escena de las caravanas donde los Tiranosaurios se lanzan contra ellas hasta tirarlas por el precipicio donde estaban aparcadas.

En esta trama, con una carga mayor de aventuras y acción, no podemos olvidar los tecnicismos y las explicaciones científicas, en su mayor parte matemáticas, de las que hace gala Crichton para que los aspectos más fantásticos queden diluidos hasta hacerlos indiferenciables de la realidad dando al conjunto una solidez que ha día de hoy sigue inquebrantable.

Y como ocurriría con su primera parte, esta obra no se quedo con su versión cinematográfica, la cual se distanció de forma clara de la obra original, pero contando aun con unos efectos digitales que siguen en la memoria colectiva. De esta forma, El Mundo Perdido se convierte en una secuela digna de la obra original, sabiendo innovarse a sí misma para distanciarse de Parque Jurásico y creando su propia trama independiente, pero relacionada. Sin duda una obra que debe leerse si se es fan de la ciencia ficción.

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